ASPECTO SOCIAL/ Marco Teórico

El embrión humano como paciente.

En la actualidad y en referencia a lo asistencial, se propone el reconocimiento  del embrión  (nasciturus) como paciente.

El «embrión como paciente» ha sido la postura de un Congreso promovido por las Facultades de Medicina de las Universidades civiles y católicas de Roma en Europa (2002). El encuentro concluyó en la Universidad pública italiana de La Sapienza y piden atender al embrión humano con los mismos derechos propios de cualquier otro paciente.

El manifiesto final de los médicos y científicos de todas las orientaciones ideológicas, que lleva por título «El embrión como paciente», afirma que los últimos avances de la ciencia «ofrecen evidencias concordantes que llevan a considerar la vida humana como una continuación, que en la fase embrionaria y en el envejecimiento tiene el inicio y el final de su recorrido natural».

«El nuevo concebido se presenta como una realidad biológica definida -añade el documento–: es un individuo totalmente humano en desarrollo, que autónomamente, momento tras momento, sin alguna discontinuidad, actualiza su propia forma realizando un designio presente en su mismo genoma».
«Por tanto –concluyen–, el embrión se demuestra desde el inicio como  protagonista de su existencia biológica».
Ante estas y otras consideraciones científicas, los médicos y científicos formulan estos compromisos que traducimos a continuación literalmente:

–curar al embrión inspirándose en los mismos principios ético-deontológicos propios de cualquier otra intervención sanitaria, garantizando así la misma dignidad debida a todo paciente y las condiciones humanas para crecer y desarrollarse.

–difundir en la cultura científica y sanitaria las exigencias de la vida embrionaria, como conquistas de la investigación y patrimonio de toda la humanidad.

–sensibilizar a los responsables de la sanidad pública para que creen estructuras sanitarias necesarias para favorecer el ambiente idóneo para el desarrollo del embrión, comenzando por la asistencia adecuada a la madre y por dinámicas materno-embrionarias.

–relanzar la enseñanza de la embriología en el currículum universitario del personal médico-sanitario, como momento de particular importancia formativa para la conciencia y la maduración de una adecuada relación con el paciente.

–favorecer investigaciones interdisciplinares involucrando a todos los componentes de la sociedad, de manera que el embrión sea conocido y acogido en su inviolable dignidad.