Consideraciones éticas de la inseminación artificial.

 La Inseminación Artificial (IA) es la técnica más simple y más antigua dentro de la tecnología reproductiva asistida y de un bajo grado de complejidad. Consiste en colocar semen previamente preparado en el aparato genital interno de la mujer, reemplazando la relación sexual en la pareja para obtener un embarazo. (Inseminación instrumental)

Entre los riesgos y problemas de la Inseminación Artificial (IA)  se destacan los embarazos múltiples. Esto ocurre porque antes de la IA a la mujer receptora se le dan fármacos inductoras de la ovulación. Esto conduce a la posibilidad de una superovulación (síndrome de hiperestimulación).Esto suele llevar a la necesidad de hacer una reducción embrionaria o abortos selectivos, situaciones realmente paradójicas a las que se somete la mujer, la cual lo que en verdad desea es tener un hijo. Además, debe existir el consentimiento informado de la mujer puesto que existen riesgos colaterales  como náuseas, vómitos, aumento del tamaño del ovario y la probabilidad de aparición de quistes ováricos.

La primera cuestión que se origina de la reproducción asistida es que se recurre a una forma de procreación humana que se encuentra disociada de la originada por el acto sexual de la pareja. Además, no tienen carácter terapéutico en la infertilidad ya que no curan ni revierten tal situación.

Es interesante destacar la controversia que se origina de legitimar o no las técnicas de reproducción asistida en mujeres solas. De aquí se desprenden diferentes posturas según el concepto de familia que sustente. Hay quienes consideran que la noción de familia abarca incluso a la constituida por una mujer sola y sus hijos. En consecuencia, esta apreciación va a legitimar el deseo de una mujer sola a someterse a algunas de las técnicas de reproducción asistida. Esta situación entraña una verdadera paradoja puesto que el derecho a procrear no es un ejercicio individual de las personas, sino que debe ser ejercido por la pareja.

Un argumento en contra de la IA de la mujer sola es la defensa del bienestar del hijo, que tiene el derecho de insertarse en una relación familiar completa (materna / paterna).

Con respecto a la Inseminación Artificial Donante (IAD) surge de su análisis una pregunta: ¿Se debe revelar la identidad del donante a las parejas inseminadas y qué información se le dará al nuevo hijo en el futuro?.

En otro aspecto,  la IA requiere de una estimulación ovárica previa lo que puede ocasionar embarazos múltiples que en algunos casos se resuelven con la reducción embrionaria o los abortos selectivos, cuando el fin perseguido es concebir un niño. La estimulación ovárica implica riesgos colaterales por las hormonas inyectadas, por lo cual sostenemos que debe existir un consentimiento informado por parte de la mujer inseminada.

Los cuestionamientos legales y éticos se incrementan en casos como la Inseminación Artificial (IA) postmortem, la gestación por sustitución y la inseminación sin el consentimiento previo de uno de los cónyuges o miembros de la pareja estable. Al hijo nacido de IA postmortem se lo denomina “super póstumo. Los defensores de esta técnica sostienen que el dador de semen deberá dejar por escrito su consentimiento de que puede ser utilizado después de su muerte. También hay quienes afirman que el hijo pierde sus derechos sucesorios. Otro dilema se plantea en casos de divorcio o separación de la pareja.

La Inseminación Artificial Donante(IAD) introduce en la pareja material hereditario extraño a la misma. Existe la probabilidad que en un banco de semen el mismo material se pueda utilizar para varias inseminaciones, naciendo hijos consanguíneos por parte de padre. Y yendo más lejos aún, pueden aparecer matrimonios consanguíneos con consecuencias de carácter hereditario. Se deben hacer exámenes de calidad del semen de acuerdo a las normas de la  OMS (Organización Mundial de la Salud). Entre las situaciones que se presentan con esta técnica mencionamos los criterios de determinación del donante, la relación de éste con el niño concebido, el consentimiento del marido o pareja estable de la mujer para que sea fecundada con semen que no es suyo, la filiación o la determinación de la paternidad legal que es distinta a la biológica.

Se constituye una nueva modalidad de familia pluriparental (madre biológica, donante de semen y padre legal). La mujer inseminada es la madre biológica y genética por lo que sus deberes y derechos en relación a la maternidad quedan inalterables. No sucede lo mismo con el cónyuge o convivente puesto que si no ha prestado su consentimiento formal y expreso, significa que la mujer inseminada incurrió en gravísima falta de sus deberes conyugales.

 References

 Avila RE, Samar ME. Ethical considerations of artificial insemination. J. Venom. Anim. Toxins incl. Trop. Dis  17( 4 ): 362-363.

Samar M.E., Avila R.E., Ferraris R. Etica en reproducción asistida en los albores del siglo XXI. Revista  Médica de Córdoba 89: 34-43, 2001.

Samar M.E., Avila R.E : Problemática jurídico-legal de la fertilización asistida. La persona y el comienzo de la vida. Claves de Odontología 49: 7-9, 2002.