Primera semana del desarrollo: Segunda Parte.

Embrión Unilaminar

Clivaje del cigoto. Implantación.

La primera división mitótica (poco después de la fecundación) del cigoto inicia lo que se conoce como clivaje. Se originan así dos   células   hijas   que   se   denominan blastómeras. A las  40  a  50  horas  de  la fecundación ya hay cuatro blastómeras.

Estas  primera  blastómeras  siguen dividiéndose rápidamente y progresivamente llegándose a obtener un número importante de blastómeras más pequeñas.

El clivaje se extiende del 1º al 7º día. Aproximadamente unos tres días después penetra al útero una estructura sólida esférica que en conjunto tiene el aspecto de una mora y que se conoce como mórula, la cual contiene 16 blastómeras y se encuentra recubierta por la zona pelucida.

La mórula ha podido penetrar a la cavidad uterina desde la luz de la tuba gracias a los movimientos peristálticos del músculo tubario y de los movimientos ciliares de las células del epitelio de este órgano.

Las glándulas uterinas producen secreción la cual va a atravesar a la zona pelucida y penetra dentro de la mórula, ocupando sus espacios intercelulares. Como consecuencia de esto las blastómeras de la mórula se agrupan en una masa celular interna, central, con células esféricas, el embrioblasto, el cual se encuentra rodeado completamente por una capa de células aplanadas que constituye una masa celular externa, el trofoblasto.

Los espacios con líquido se van fusionando hasta formar una cavidad única, la cavidad blastocística, y la mórula pasa a llamarse blastocisto.

El blastocisto permanece libre dentro de la cavidad del útero aproximadamente unos dos días. Su nutrición se produce por difusión desde las glándulas endometriales que aportan secreciones ricas en glucógeno, lípidos y glucosaminoglucanos.

En el quinto día se produce la degeneración y pérdida de la zona pelucida y desde el sexto al noveno día el trofoblasto entra en contacto directo con el epitelio endometrial al que se adhiere. Esta inserción se denomina implantación y se produce en la región posterosuperior del cuerpo del útero, próxima a la línea media.

En este momento la mucosa uterina es gruesa, con gran vascularización y alto contenido de glucógeno.

Las células pertenecientes al trofoblasto inician la destrucción de las células endometriales adyacentes.

La inserción del blastocisto se produce entre las aberturas de las glándulas del endometrio aunque también puede hacerlo hacia adentro de una de dichas glándulas a nivel de su desembocadura.

En la zona donde el trofoblasto hace contacto con el endometrio, las células trofoblásticas empiezan a proliferar y en consecuencia la pared del blastocisto aumenta su espesor.

En esta zona el trofoblasto va a diferenciarse en dos áreas: citotrofoblasto, formado por una capa interna de células in dividuales, y por fuera el sinciciotrofoblasto, masa citoplasmática multinucleada.

El sinciciotrofoblasto, muy erosivo, presenta saliencias digitiformes que progresivamente van penetrando el epitelio del útero e invaden el estroma endometrial el cual contiene capilares y glándulas.

A nivel del embrioblasto se ha producido la diferenciación de una capa interna, el hipoblasto (endodermo primario), que posteriormente originará el epitelio del intestino primitivo. Llegamos así al 7º día, con un blastocisto implantado superficialmente.

Implantación anormal: Es el llamado embarazo ectópico o extrauterino y difícilmente llega a término. Ocurre en la cavidad abdominal, tuba uterina (embarazo tubario), pelvis y ovario.