Alcholismo, drogadicción y violencia de genero en el embarazo.

El embarazo de la adolescente asociada al alcoholismo y la drogadicción y la violencia de género son otros factores a considerar en la enseñanza de la embriología.

Berenson  y col. (2007) coincide con las conclusiones de diferentes autores  sobre el alcoholismo. Este constituye uno de los primeros problemas de salud pública en la mayoría de los países y afecta de manera diferencial a hombres y mujeres.

El impacto que tiene el consumo de sustancias permitidas socialmente  en la vida y salud de las mujeres se relaciona con los roles, funciones y expectativas que les son asignados, entre ellas el cuidado y continuidad de la familia.

El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la nutrición deficiente y otros factores del estilo de vida pueden dar lugar a resultados deficientes para las madres y los recién nacidos.

Es por eso que la ingesta de alcohol durante el embarazo representa una problemática particular debido a que afecta la salud de la madre y la del producto.

Consumo de alcohol: es desaconsejable el consumo excesivo de alcohol antes del embarazo, pero durante la gestación el alcohol debe evitarse en forma absoluta, en  particular en el primer cuatrimestre de la gestación por asociarse con malformaciones fetales .

Durante el embarazo la mujer alcohólica tiene un riesgo elevado de presentar importantes complicaciones obstétricas. Además, aumenta el riesgo de que los niños nazcan con bajo peso, diversas anomalías congénitas y afecta el desarrollo conductual y del aprendizaje.

Fumar: Alertar a la mujer que el tabaco es un tóxico directo sobre el feto produciendo serias alteraciones, siendo la más importante el bajo peso al nacer.

Consumo de drogas: cocaína, heroína, metadona, anfetaminas, marihuana, etc. Se asocian con retardo de crecimiento intrauterino y muerte perinatal. Las mujeres que consumen drogas ilegales deben ser educadas sobre los daños que éstas producen en la descendencia.

El embarazo es una etapa especialmente vulnerable para la mujer en lo que a la violencia de género se refiere, y las cifras delatan que no se trata de hechos aislados.  Los estudios indican que sufrir violencia de la pareja tiene consecuencias sobre la salud de las madres y los bebés.

Según un estudio la “Violencia de pareja durante el embarazo en mujeres que dan a luz en hospitales públicos de Andalucía”, realizado con más de 700 embarazadas y recogido en la tesis doctoral de la matrona María Casilda Velasco Juez, el 21% de las mujeres padeció violencia emocional, y el 3,6% violencia física o sexual. Entre las agredidas físicamente, el 36,1% reportó que la violencia acontecía “muy a menudo” o “diariamente” y el 20,3% padeció daños como hematomas, quemaduras o huesos fracturados.

La violencia  el embarazo supone un riesgo para la salud tanto de la gestante como del feto. Si entre las mujeres que no padecen violencia la amenaza de parto pretérmino o prematuro oscila entre un 6 y un 7%, entre las que son víctimas de violencia el riesgo se dispara al 13-15%. Entre las mujeres que sufren violencia psicológica (no física) hay 2,1 veces más probabilidad de tener una amenaza de parto pretérmino. Esa probabilidad se dispara 4,7 veces más entre las que no tienen apoyo en su entorno.

Otras dolencias frecuentes entre las víctimas embarazadas son  la anemia o las infecciones. Las que sufren violencia tienen un riesgo 1,7 mayor de padecer esas dolencias, particularmente las infecciones vaginales (2,4 veces más probabilidad). El estudio revela que las mujeres que sufren violencia acuden más a urgencias e ingresan más durante el embarazo. Entre las que padecen violencia física, la probabilidad de ser ingresadas aumenta en 3,4 veces más (porcentaje que sube hasta 4 en los tramos de edad de 20 a 24 años).

Entre las mujeres fallecidas por violencia de género en 2015, tres de cada cuatro tenía entre 18 y 44 años, edad en que las mujeres acuden con cierta regularidad a los servicios de salud. Sin embargo estas mujeres no fueron identificadas por los servicios sanitarios como mujeres en riesgo.

Violencia en el embarazo y depresión posparto

Otro estudio realizado en la Facultad de Medicina de Lima hallo que la violencia de la pareja durante el embarazo, tanto la física como la psicológica, está asociada a un mayor riesgo de depresión posparto.   Estos datos fueron corroborados por otro estudio realizado en una clínica de Arica, Chile, cuyo objetivo era averiguar la relación entre violencia de pareja y depresión posparto. Un 64% de las mujeres reportaron sufrir algún tipo de violencia. De ellas, el 44% informó haberla sufrido durante el embarazo. Esas mismas mujeres tuvieron mas síntomas asociados a la depresión, como ansiedad/inseguridad, labilidad emocional y confusión mental, en comparación con las mujeres que no habían experimentado violencia.

Fuentes:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=57388

La violencia de género en el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y depresión posparto